Apertura a la Jornada del comer, del cuerpo y su relación


Opening to the Conference on eating, the body and their relationship




JORGE ALBERTO VARGAS SUÁREZ1






¿Qué podemos decir? ¿Cuál es la relación del comer, del objeto comida con el cuerpo? ¿Acaso la articulación cuerpo – comer se reduce a la satisfacción puramente fisiológica de la sensación de hambre que experimenta el cuerpo?2

Si hablamos del cuerpo ya implicamos un más allá de la biología del cuerpo, un más allá del acto de nutrirlo pues si hay cuerpo hay también goce, hay placer.

Placer, goce, disfrute, displacer son formas de hacer referencia al deseo, a Eros, al amor, a la sexualidad.

¿Al amor? ¿A la sexualidad? ¿Tienen algo que ver el amor, la sexualidad con el comer?

“Te voy a comer a besos”, dice el amante.

“Me devoró con su mirada”, dice el amado.

Los franceses dicen al amado mon chú, mi col. Y la col, el repollo, se comen.

En una humorística variación sobre el cuento de Caperucita y el Lobo encontramos un breve diálogo:

—Caperucita. “¿Lobo, por qué tienes un hoyo tan grande?”

—Lobo. “Para desearte mejor”

—Caperucita. “Cómeme”

Más seriamente, los griegos ya habían tejido una trenza entre el comer, el deseo y el cuerpo. A unos muy particulares modos de relación entre ellos le llamaron anorexia y bulimia.

“Anorexia”, palabra constituida por a, an, que indica una privación como en anormal, anarquía, apatía, amorfo; y por orexis, (deseo, apetito). Orexis se deriva de oregein, desear, hacer esfuerzo para.

“Anorexia”: falta de deseo, de apetito, de ir hacia algo.

Por otra parte, “bulimia” se forma con las voces griegas limos (hambre) y bous (buey). Hambre de buey.

Los romanos se creaban artificialmente un vacío en el vientre a través del vómito para poder volverlo a llenar, prolongando así el placer de comer.

En Tótem y tabú, a partir de un mito darwiniano, Freud narra el mito de la comida totémica: los hijos devoran el cuerpo del padre después de haberle dado muerte para borrar la huella del crimen, y así tener acceso a las mujeres deseadas por ellos. Esa comida totémica les ocasionó una especie de indigestión simbólica: el padre ahora ha sido interiorizado y está más presente que nunca obligando a los hijos a emprender un movimiento exogámico.

En la tradición cristiana, cuyos orígenes se remontan a los misterios órficos, el cuerpo se hace pan y la sangre vino: “Tomad y comed”.

Tradiciones y prácticas históricas sobre el comer podrían seguir siendo citadas pero hagamos una pausa y preguntemos: ¿qué hay en ese objeto del mundo llamado comida que produce actos tan complejos y que pueden ir desde el placer compartido hasta el sufrimiento y la muerte?

Postulado: en el origen, en la génesis de nuestra constitución histórica como sujetos, el valor del objeto comida está en función de quién y cómo lo otorga. No sólo hay hambre fisiológica, sino también y sobre todo hay hambre del Otro. Hambre de que el Otro otorgue ese don: sólo así la cosa-comida será elevada al rango de objeto-prueba de amor.

Pero, ¿qué dicen los expositores de esta Jornada? Ahora ellos tienen la palabra. Escuchémoslos. Gracias y buen apetito.

Notas

1 Centro de Estudios Psicoanalíticos Mexicano de Aguascalientes A.C.

2 Palabras pronunciadas en la apertura de la Jornada Del comer, del cuerpo y su relación, una visión interdisciplinaria, celebrada en la Universidad Cuauhtémoc campus Aguascalientes el 21 de junio de 2019







Cómo citar este artículo

Vargas Suárez, J. A. (2020). Apertura a la Jornada del comer, del cuerpo y su relación. Caleidoscopio - Revista Semestral de Ciencias Sociales y Humanidades, 23(42), 335-337. doi:10.33064/42crscsh2225