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Reseña de Luis Arturo Sosa Barrón (2025).
Morir en Aguascalientes: historia breve
del rito funerario católico, siglos XVII-XX. |
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Review of Luis Arturo
Sosa Barrón (2025). Morir en Aguascalientes: historia breve del rito funerario
católico, siglos XVII-XX
Luciano Ramírez Hurtado
luciano.ramirez@edu.uaa.mx
Universidad
Autónoma de Aguascalientes
ORCID: 0000-0002-2302-2574
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RESEÑA |
Recibido: 10|12|2025 • Aprobado: 05|01|2026 |
Sosa
Barrón, L. A. (2025) Morir en
Aguascalientes: historia breve del rito funerario católico, siglos XVII-XX.
Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura.
RESUMEN
La
obra aborda el cómo se desarrolló el ritual funerario católico en
Aguascalientes, desde el Virreinato hasta el siglo XX. Recorre los distintos
momentos que acompañan a la persona, desde prepararlo a bien morir hasta el
duelo después de haber sido sepultado el cadáver. Describe el oficio de
difuntos, destaca la importancia de impartir los sacramentos en artículo de
muerte: confesión, comunión y extremaunción a las personas enfermas próximas a
su deceso; la importancia de dejar en orden lo terreno y lo eterno mediante el
testamento frente a testigos y escribano público; la preparación del cadáver
(lavarlo, amortajarlo); la costumbre de la velación y el rezo de rosarios para
el descanso eterno de su alma (en las casas particulares y a finales del siglo
XIX en agencias de inhumaciones), la celebración de las misas de cuerpo
presente, así como la procesión rumbo al cementerio y el oficio de la
sepultura.
Palabras clave: Aguascalientes,
Virreinato, ritual funerario católico
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Reseña
Morir
en Aguascalientes: historia breve del rito funerario católico, siglos XVII-XX, de la autoría de Luis Arturo Sosa
Barrón es un libro que hace aportaciones importantes a la historiografía local
pues trata un tema que, a todos, de una u otra forma, nos interpela.
Rituales sobre la muerte, honras
fúnebres, cementerios y tratamiento de los cadáveres, hay trabajos clásicos
desde diferentes disciplinas, lo mismo la arqueología que la sociología, la
filosofía, la arquitectura y por supuesto desde la historia. La obra de Sosa
Barrón se inscribe en esta última y lo hace desde la investigación histórica
pero con propósitos de difusión.
Egresado de la Licenciatura en Historia
de la UAA, con experiencia en archivos y en la difusión histórica[1],
Luis Arturo es un joven historiador aguascalentense que tiene inquietudes
intelectuales genuinas, pues siempre está en búsqueda de nuevas pesquisas, fuentes
documentales y generalmente encuentra nuevas vetas de conocimiento.
Este es su primer libro como autor
único, aunque antes ya ha publicado un trabajo sobre el tema en cuestión[2].
La obra forma parte de la serie Trazos de
Historia, bajo los auspicios del Instituto Municipal Aguascalentense para
la Cultura (IMAC), ahora que Aguascalientes está de plácemes por sus 450 años
de haber sido fundada.
Morir
en Aguascalientes: historia breve del rito funerario católico, siglos XVII-XX está escrito con sencillez, sin
ataduras teórico-metodológicas propias de la pedantería académica pero no por
ello carente de rigor y creatividad. El interés de Sosa Barrón está puesto en
un público de lectores amplio, por lo que el énfasis es de divulgación; emplea
un lenguaje llano, coloquial y accesible, para que todos entiendan lo que
quiere comunicar. Realmente cumple su cometido de mostrar la evolución que tuvo
el ritual funerario en el tiempo, “para que tú, lector puedas tener una idea de
cómo era el morir en Aguascalientes a través del tiempo”.
Se apoya en fuentes pertinentes, en
autores fundamentales como Philippe Ariès y su clásico El hombre ante la muerte, además de poco más de medio centenar de
textos que han abordado el tema de los panteones, camposantos, cementerios, ceremoniales,
usos, tradiciones y costumbres funerarias en Occidente, la muerte en la doctrina
cristiana, tanto en nuestro país como en la región de Aguascalientes. Se ocupa
del tránsito, permanencias, cambios y mutaciones de los ritos funerarios desde
el medioevo europeo, pasando por la Nueva España hasta llegar al México
independiente.
De igual manera, consultó varios
acervos, fondos documentales, hemerotecas y fototecas de archivos locales, así
como libros de defunciones en el Archivo Parroquial de Asientos y en menor
medida el del Sagrario, en el estado de Aguascalientes. Recurrió también a la
historia oral pues realizó varias entrevistas. Es aquí donde se nota el oficio
de Sosa como buen historiador que es.
Es un libro que se puede leer de
corrido o en pausas. Se disfruta bastante pues además está profusamente
ilustrado con 31 imágenes (grabados, dibujos, pinturas, alegorías, bulas, documentos,
planos, litografías, retratos, notas necrológicas, anuncios en la prensa, esquelas,
calaveras, etcétera), y 47 fotografías (unas históricas del siglo XIX, otras
más recientes de décadas atrás como máscaras mortuorias, túmulo funerario, capillas,
criptas, catacumbas, procesiones, sepelios, enterramientos, cementerios,
visitas de dolientes y familiares a cementerios, epitafios; particularmente
interesantes las del fotógrafo Rafael González alusivas a varios niños que
fallecieron aplastados y asfixiados en una estampida que hubo en el Cine
Colonial a principios de 1955), todas alusivas y muy bien seleccionadas para
cada apartado del libro.
La obra carece de índice, pero tiene
una estructura lógica, logra adentrarse en el pasado y consigue construir una
muy interesante historia, un paseo, un “breve viaje en torno a cómo se
desarrolló el Ritual Funerario Católico Moderno en Aguascalientes”, como él la
llama. No necesariamente sigue un orden lineal, sino más bien temático; de
repente va y viene en el tiempo y en el espacio. Con lujo de detalles, Sosa
Barrón nos va llevando de la mano respecto a los distintos momentos que
acompañan a la persona, desde prepararlo a bien morir hasta el duelo después de
haber sido sepultado el cadáver. Describe el oficio de difuntos, destaca la importancia
de impartir los sacramentos en artículo de muerte: confesión, comunión y
extremaunción a las personas enfermas próximas a su deceso; la importancia de
dejar en orden lo terreno y lo eterno mediante el testamento frente a testigos
y escribano público, el ritual de la preparación del cadáver (lavarlo,
amortajarlo), la costumbre de la velación y el rezo de rosarios para el
descanso eterno de su alma (en las casas particulares y a finales del siglo XIX
en agencias de inhumaciones que brindan servicios), la celebración de las misas
de cuerpo presente, así como la procesión rumbo al cementerio y el oficio de la
sepultura.
El autor dedica bastantes páginas y de
manera salteada a un tema que le fascina, el de los “angelitos” o muerte de
infantes (atuendos, atavíos, arreglos, posturas, vestimenta, la fotografía post mortem) (Sosa Barrón, 2020). Son,
pues, muchas sus fortalezas y nos arroja información relevante; uno aprende
bastante al leerlo.
Llama la atención la cuestión de la
música fúnebre. En distintos momentos – y no podía ser de otra manera, dada la
importancia que la liturgia de la doctrina cristiana le da a la música-, se
hace presente la necesidad y participación de los cantores –en un momento dado
podía serlo el sacerdote aunque había cantores y coros que acompañan- en la
procesión, con responsos, salmos, letanías, antífonas y misas cantadas ante la tumba, antes y después del entierro.
El texto de Luis Arturo invita a pensar
no tanto en el misterio sobre la muerte pues de eso ya hay muchos trabajos,
sino a reflexionar en lo que él denomina “el “Ritual Funerario Católico Moderno
en Aguascalientes” que la acompaña; varios de esos rituales subsisten hasta nuestro
presente; de hecho él mismo refiere uno de ellos cuando dice: “Recuerdo que en
mi familia, mis tías mayores, me contaban…cuanto asistían a diferentes
velorios, era común ver debajo del féretro un recipiente con cebolla y vinagre”,
para absorber y disfrazar los malos olores y de esa manera “recoger el
microbio”.
En las conclusiones, como buen
investigador, deja abiertas algunas ventanas para que alguien realice estudios
en el futuro, cuando dice: “…falta hacer una historia detallada de las
instituciones de laicos que se encargaban de los asuntos relacionados a la
buena muerte: las Cofradías de Ánimas, de San José y del Santísimo
Sacramento…”; “…falta ver cómo era el ritual para el clero, las diferencias
entre regulares y seculares, e incluso dentro de estos últimos, cómo cada orden
tenía su propia modalidad de llevar a cabo el ritual”. También menciona que
“resultaría trascendente poder acercarse a estudiar las manifestaciones
artísticas”, cuestión de la que ya se ha ocupado la Dra. Lourdes Adriana
Paredes Quiroz[3].
Celebro esta iniciativa del IMAC y
felicito ampliamente al autor del libro que se suma a los estudiosos de estos
temas en nuestro país y la región de Aguascalientes como María de los Ángeles
Rodríguez Álvarez[4], Consuelo
Maquívar[5],
María Concepción Lugo Olguín[6],
María Esther Pérez Pardo[7],
Itzel Alejandra Martínez Chávez[8],
Lourdes Adriana Paredes Quiroz, Jorge Luis Meza[9],
entre otros.
Referencias
Sosa Barrón, L. A.
(2025) Morir en Aguascalientes: historia breve del rito funerario católico,
siglos XVII-XX. Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura.
Sosa Barrón, L. A.
(2023). El cementerio de Guadalupe del antiguo real de minas de Asientos.
Breves apuntes sobre su desarrollo histórico, 1767-1867. En D. M. Briseño
Aguayo y M. G. Esquivel (Coords.), Real
de Asientos. Sociedad y Cultura (pp. 133-166). Universidad Autónoma de
Aguascalientes.
Sosa Barrón, L. A.
(2020). El ritual de los angelitos visto a través de sus fuentes: el caso del
retrato fotográfico post mortem
infantil en Aguascalientes. En V. A. Espaa Jiménez (Coord.), De Muertes, Fiestas y Panteones. Actitudes
frente a la Muerte en Aguascalientes, Siglos XVIII-XX (pp. 179-198). Universidad
Autónoma de Aguascalientes.
[1] Licenciado en Historia desde 2019
por la Universidad Autónoma de Aguascalientes con la tesis “La muerte ante la cámara.
Retrato fotográfico post-mortem en Aguascalientes: uso y función social,
1869-1949”; se desempeñó como historiador archivista en el Taller de
Restauración del Instituto Cultural de Aguascalientes; colaboró en el proyecto Memórica. México Haz Memoria;
actualmente se desempeña como Encargado del Archivo General del Instituto
Cultural de Aguascalientes, ubicado en la parte posterior del Museo Espacio. En
2025, con motivo del 450 aniversario de la fundación de Aguascalientes, condujo
varias cápsulas publicadas en Facebook.
[2] Luis Arturo Sosa Barrón (2023), luego
de hacer un balance historiográfico sobre el tema (libros publicados y tesis de
pregrado y posgrado) y detenerse en los momentos, pasos o elementos que
componen el ritual funerario católico, entre ellos el entierro o sepultura,
refuta una serie de versiones que considera erróneas; otro de sus propósitos es
“generar interés en el estudio, valoración, rescate y salvaguarda del
cementerio de Guadalupe”.
[3] El Departamento Editorial de la
Universidad Autónoma de Aguascalientes está próxima a publicar Arte funerario en los cementerios civiles
del estado de Aguascalientes, 1875-1930, de Lourdes Adriana Paredes Quiroz,
derivado de su tesis de Maestría en Investigaciones Sociales y Humanísticas.
Trata de los monumentos funerarios en el cementerio de los Dolores, en Calvillo;
panteón “de los pobres”, en Cosío; camposanto de Guadalupe y cementerios de El
Lucero y El Carmen, en Asientos; cementerios de Pilotos y San Miguel Arcángel,
en El Llano; cementerio de La Soledad, en Jesús María; cementerio de La
Trinidad en Rincón de Romos, y desde luego los de Los Ángeles y La Cruz en la
capital, entre otros.
[4] Rodríguez Álvarez, M. de los A.
(2009). Usos y Costumbres Funerarias en
La Nueva España, Zamora, El Colegio de Michoacán/El Colegio Mexiquense.
[5] Maquívar, C. (2018). La muerte en
la doctrina cristiana. En C. Méndez Domínguez (Coord.), Momias. Ilusiones de Vida Eterna. Instituto Nacional de
Antropología e Historia.
[6] Lugo Olguín, M. C. (2009). El ceremonial
barroco de la muerte. En Red Mexicana de
Estudios de Espacios y Cultura Funerarios, A.C., Memorias 5ª. Reunión Nacional. ¡Buena Idea! Ediciones.
[7] Pérez Pardo, M. E. (noviembre,
2005). Morir en Aguascalientes. Durante el siglo XVIII. En Ecos del Terruño, (4), Aguascalientes, Archivo Histórico del Estado
de Aguascalientes.
[8] Martínez Chávez. I. A. (2020). Las
mansiones de la muerte en Aguascalientes. Ordenar e higienizar durante el
Porfiriato. En V. A. Esparza Jiménez (Coord.), De Muertos, Fiestas y Panteones. Actitudes frente la Muerte en
Aguascalientes, siglos XVIII-XX (pp. 161-178). Universidad Autónoma de
Aguascalientes.
[9] Meza, J. L. (julio-diciembre de
2009). Arqueología colonial o histórica. Rescate arqueológico en las catacumbas
del templo y ex convento de San Diego, Aguascalientes. En Horizonte Histórico. Revista Semestral de los Estudiantes de la
Licenciatura en Historia de la UAA, I(1).